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¿Quieres que viajemos juntos para siempre?
Ven, apoya la cabeza en mí pecho y cierra los ojos...
No pienses nada..., tan sólo sueña...
Siénteme sin miedo, y no me perderás jamás...

 

EL SUEÑO...

Ella viajaba junto a su soledad...
El barco había zarpado con rumbo desconocido y, como en otras muchas ocasiones, la sensación de vacío inundaba su corazón.
Se sentó en cubierta para contemplar mejor el ocaso. – Hoy será espectacular – dedujo... – y su mirar se perdió en el horizonte tras la línea que oculta lo perceptible de lo imaginable...
Y allí, en la calma absoluta que precede al crepúsculo, el pensamiento voló indomable hacia la figura del hombre que, sin saber por qué, invadía su deseo, su ansia y su pasión. La figura del hombre emergente en todos y cada uno de sus sueños. La persona que, por circunstancias inexplicables, daba verdadero sentido a la vida, a su vida... Y es que todo era tan "extremadamente monótono" sin su presencia...
Recordó sus últimas palabras de despedida de regreso al camarote: – "NUNCA SUBESTIMES UN SUEÑO O UNA ILUSIÓN POR EL MERO HECHO DE SERLO, PUES SIEMPRE SUPERAN A LAS FALSAS REALIDADES..." –
La falsas realidades...
Pensó en la realidad, en su realidad..., y en cómo había intentado alimentarla, sin éxito alguno, a lo largo de su vida.
Y de nuevo la tristeza y el vacío se adueñaron del espíritu, reflejándose en las ya más que evidentes arrugas de aquellos ojos cansados y tristes.
Y también pensó en las noches largas, oscuras, frías y solitarias que, día tras día, hacían patente la irrealidad de aquella "FALSA REALIDAD" que, lenta pero paulatinamente, devoraba cada uno de los segundos de su existir...
Pero no. No podía pensar así. Se debía por completo a sus hijos... Y de inmediato se auto convenció una vez más de lo absurdo de sus pensamientos: "Los hijos eran la verdadera causa del seguir hacia delante, del continuar, del hacer la vista gorda cada mañana, cada tarde, cada noche..."
¿De qué sirve soñar? – se preguntó intentando tranquilizar aquella conciencia que a veces se revelaba – Al final te despiertas para comprobar que nada ocurrió, que sólo fue eso..., un sueño, una fantasía... Y no pudo por menos que suspirar al tiempo que sus labios esbozaban una irónica sonrisa.

Se conjuntó con un vestido sencillo para la cena, que tendría lugar a partir de las nueve en el comedor principal de la planta baja y, recogiéndose el pelo hacia atrás, se maquilló discretamente.
¡ Sí, no está mal! – pensó viéndose en el espejo... Y como si nunca hubiera salido de su pensamiento escuchó otra vez aquella voz melodiosa, dulce y elegante que tanto la cautivaba..., que tanto la enamoraba...
Y vio sus ojos claros..., y sintió sus manos tocarla..., estremecerla...
Y recordó, sin poder evitarlo, la primera frase que oyó de sus labios aquella mañana de otoño, cuando se conocieron por primera vez en el primer sueño...: " DISCULPE... – dijo Él ¿NOS CONOCEMOS? "

Hizo su entrada en el gran salón comedor y eligió una mesa bastante estratégica. Dominando la visual.
Los comensales iban haciendo acto de presencia y el ambiente se tornaba acogedor con aquella música de piano que acompañaba de fondo. ¡ Que penita no poder estar realmente así con Él !, viéndole de verdad, oliéndole de verdad, tocándole de verdad... Hacía meses que no le soñaba. Era como si por algún motivo especial hubiera decidido desaparecer. Lo último fue aquella frase que constantemente martilleaba su cerebro sin remisión...: "NUNCA SUBESTIMES UN SUEÑO O UNA ILUSIÓN..." ¡!Joder, con la frasecita...!!
Cogió la carta del restaurante y la ojeó un tanto ausente.
Ya, prácticamente, había decidido los platos que solicitaría al "metre", cuando al levantar la vista...
¡Por unos instantes su respiración se paralizó! ¡El aire no le llegaba a los pulmones y los latidos eran tan poderosos que instintivamente se sujetó el pecho!
Bajó rápidamente la mirada y se ocultó tras la carta.
¿Pero cómo es posible? – se preguntó aturdida ¡No, no puede ser! – repitió dentro de su cabeza... –
Volvió a levantar la mirada por encima de la temblorosa carta, con sumo cuidado, muy despacito, dándose tiempo...
¡ Era Él !... ¡ Sí, era Él !... ¡ El hombre de sus sueños ¡
Intentó establecer alguna lógica..., algo que pudiese dar coherencia a lo que estaba aconteciendo, pero las emociones eran tan intensas que difícilmente podía razonar nada. Sencillamente estaba desbordada.
Le observó con detenimiento. Estaba solo a cinco mesas de ella y no parecía, por su actitud, esperar a nadie.
Escudriñó sus gestos, sus movimientos, su forma de sentarse, de mirar...
¿Qué pasaría si Él la viera? Y como si de un mensaje telepático se tratara, el hombre giró bruscamente la cabeza aterrizando directamente sobre sus ojos. Fueron tan sólo unas décimas de segundo...
¡Dios mío, no puede ser! ¡Es como si pudiese oír mi pensamiento! !Me ha cazado de lleno! – elucubró retirando la mirada con cierto disimulo aparente –
Dejó que pasara un tiempo prudencial y miró de reojo. Todo parecía normal. Estaba claro que Él no la conocía. ¡Vaya historia! – pensó... ¿Y qué se supone que tengo que hacer ahora? – se preguntó... ¡Bueno! ¿No le querías...? ¡Pues ahí le tienes!
Acabado el café, Él se levantó y, dirigiéndose con andar despreocupado hacia las escaleras, desapareció a través de ellas sin prestarla la más mínima atención.

La noche era estrellada y la Vía Láctea podía contemplarse, en todo su esplendor, acompañada por el murmullo y la fresca fragancia del mar. Se dirigió hacia la proa respirando profundamente, llenando los pulmones de aquel aroma...
Cuando alcanzó la punta se apoyó sobre la barandilla y contempló ensimismada el espectáculo. ¿Cómo era el poema aquél que un día leyera? Intentó recordar...
A ti, mar...

Que nunca me juzgas..., que nunca preguntas...,
que nunca guardaste amores con llave...
Que sabes oírme..., que sabes hablarme...,
que sabes quererme como nadie sabe...

Que miras mis ojos perderse en tus olas
buscando destinos que nunca aparecen.
Profundas caricias teñidas de sangre
que mueren de pena y ya no amanecen.

A ti, mar...

¡Eterno murmullo que meces mi alma!
Jardín de corales y estrellas saladas.
Azul de zafiro que inundas mis ojos
y vistes de brillos mi triste mirada...

Espuma bravía que rompe en la roca
rugiendo de ansia por ser entendida...
No intentes ser playa de arena mojada,
pues sólo en tus aguas...

¡! SERÁS COMPRENDIDA ¡!

Aquellos versos...

Tan absorta se encontraba en el sentimiento del poema que no se percató de la sombra que, sigilosamente, se había acercado a escasos metros, hasta que su voz la sobresaltó...
¡Disculpe...! ¿Se encuentra bien?
De nuevo el corazón se agitó alocadamente al reconocer aquel acento... ¡Dios mío...! ¡Era Él...! Le miró fijamente sin saber qué decir..., no podía articular palabra...
¿Se encuentra bien? – repitió la voz al comprobar su silencio... –
Sí..., sí... respondió nerviosamente... – Sólo estaba... ¡En fin!, hace una noche tan agradable que... ¡bueno!, el paisaje es idílico... ( ¡!IDÍLICO...!! , ¡mierda!, ¡!pero cómo podía haber dicho semejante tontería...!! – se maldijo..., ¡joder! )...
Cierto! – confirmó Él acercándose un paso más – Muy cierto. Es la palabra exacta. Idílico...
¿De veras? – inquirió con risa un tanto histérica ¿Lo dices en serio?
¿ Acaso lo dudas? – contestó en los mismos términos de tuteo... No suelo bromear con aquello que implica sentimiento – afirmó con rotundidad...
Por cierto..., y disculpa de nuevo, pero... ¿nos conocemos? – le dijo sin dejar de mirarla...
¡Y ya fue el remate final! La misma frase... El mismo tono... La misma mirada... Pero, ¿qué estaba pasando? E inmersa en un mar de dudas comenzó, por primera vez, a creer que era uno de sus sueños..., tal vez el primero visto desde otro ángulo... ¡qué sé yo! – pensó .
Es que tengo la impresión de habernos visto antes – continuó Él... – ¿No te pasa a ti? – preguntó con gesto interrogante.
Y......!no, no...!, la verdad es que no...
Y allí, paseando a la luz de la luna, el mar y el viento por testigos, las sensaciones que sintió fueron sublimes comparadas con las de su cotidiana vida. Comprobó que, efectivamente, existía esa química tan especial que logra una conjunción perfecta, la dualidad soñada. Y comprobó también que la "AUTENTICA REALIDAD" no difería demasiado de la de sus sueños, ya que podía sentir casi con la misma intensidad, su fibrosa figura, el azul de sus ojos, la sonrisa enigmática, el acento..., en definitiva todo aquello que tanto le hacía vibrar en sus fantasías.
¿A dónde me lleva este barco? ¿Qué es todo esto? ¿Por qué estoy aquí?... Eran algunas de las muchas preguntas que retumbaban irremisiblemente en su cerebro, pero estaba ante un sueño hecho realidad que amenazaba constantemente con profanar su cobardía, su miedo a la culpabilidad...
¿Cuál era el verdadero sentido de vivir? Resultaba tan fácil no creer...., ¡fácil y cómodo! Pero... ¿qué estaba haciendo?

La música se oía perfectamente a través de la megafonía logrando que los momentos fueran cada vez más mágicos, más románticos...
Y para sorpresa de ella apareció la canción que fuera símbolo de la unión de ambos corazones..., aquella que una noche de luna llena bailaran junto a la orilla del gran lago..., aquél que les diera el amor...
¿Te gustaría bailar conmigo esta canción? – preguntó Él
¡Aquello no podía ser verdad...! ¡Era como si supiese todo de antemano! ¡Cada vez estaba más segura de ello...!
Pasó los brazos lentamente por detrás de sus hombros y Él la tomó con suma delicadeza de la cintura, avanzando lentamente a través de su espalda... Los cuerpos se juntaron cada vez más adaptándose al placer de sentirse cerca, muy cerca...
Poco a poco, y siempre al compás lento de las notas que flotaban en la noche, fueron estrechando aquel abrazo, apretándose de manera dulce y apasionada..., sin prisa.
Notaron el contacto de sus pechos y las respiraciones profundas y acompasadas que preceden al latir intenso. Los labios buscaron las mejillas muy despacito y humedecieron las pieles con sabor a pasión, recorriéndolas hacia las comisuras ... Y se besaron sin cesar mientras la luna les miraba majestuosa...
Y bailaron y bailaron entre risas y miradas, y entre versos que lloraban presintiendo aquel amor.
Nunca una persona pareció tan de la otra... Nunca un sentimiento fue tan compartido... Nunca un deseo tan deseado... Y nunca una caricia rescató un mundo perdido...

¿Quién eres? – le preguntó – Dime la verdad.
+ Él la miró profundamente y le dijo... – ¡Soy "TU VERDAD"...! quien siempre quisiste, quien siempre deseaste y no tuviste... "EL HOMBRE DE TUS SUEÑOS..."
¿Eres real? – le interrogó de nuevo ¿Esto es real?
+ Eso depende de ti – contestó Él con voz serena –
¿De mí?
+ Sí, de Ti... De lo que sientas..., de cómo lo sientas..., de tu FE!
¿Y por qué estamos hoy aquí?
+ Porque lo has querido así. Mira :
Hay veces que un sentimiento es tan poderoso que logra ser más real que la propia realidad ¿sabes?, sin importar dónde se produzca. De hecho es ahí donde radica el secreto de lo verdadero...
No siempre lo que se toca, se huele y se ve es más auténtico que lo intangible. Quizás lo sea respecto a lo material, pero no en el mundo de los sentimientos...
¿Quieres decir que, en un sueño, se puede llegar a sentir de manera más real que en la propia realidad?

Él, besó de nuevo los labios de ella con dulzura, estrechándola con ternura... Y prolongó el momento sutilmente hasta lograr la entrega total de su cuerpo y de su espíritu.

+ Quiero decir que los sentimientos no entienden de mundos materiales o de ficción, ni tampoco de realidades o sueños. El sentir sólo entiende de sensaciones, como las que acabas de experimentar hace un momento. Y si las percibes intensamente dentro de tu corazón es que son reales, no algo imaginario que no existe. Son de verdad, y eso es... ¡REALIDAD!
Otra cosa son los sentimientos inventados, los creados por y para algo...
De ahí que los verdaderos deban ir siempre acompañados de FE... ¡Debes creer en aquello que sientes!

Y la noche transcurrió "como se sueña la noche de tus sueños" : amándose sin freno ni medida, sin miedo ni pecado y sin límite de amor...
De sus corazones nacieron llamas de fuego. De sus labios frases de amor eterno y de sus cuerpos..., de sus cuerpos el éxtasis, la lujuria, el deseo y la pasión.
Jamás imaginó que se pudiera sentir algo así, de tal intensidad. Obviamente no podía ser irreal..., ¿cómo iba a serlo?
Y abrazados el uno en el otro cerraron los ojos y durmieron...

Se despertó sobresaltada, con la sensación de soledad que tanto conocía.
¡Oscuridad!
¿Dónde estoy? – se preguntó entre asustada y sorprendida – Extendió el brazo palpando ansiosamente... ¡nada!, ¡estaba sola!
El silencio era absoluto y un escalofrío de angustia la estremeció... ¡No puede ser!
La mano se dirigió certeramente hacia el interruptor y encendió la luz.
¡!! ¡NOOOOOO!!! ¡!!MALDITA SEA!!! – gritó con el alma rota de dolor... ¡Todo había sido un sueño!
Era su habitación de siempre, su cama de siempre, sus sábanas de siempre..., ¡!!HASTA SU SOLEDAD DE SIEMPRE!!!.... ¡!!MALDITOS TODOS LOS SUEÑOS!!! – gimió rompiendo a llorar desconsolada...
¡Sentir, sentir, sentir...! ¿De qué había servido tanto sentimiento? ¡!Todo mentira!! ¡! Pura mentira!! – y lloró su dolor sola, sin que nadie la viera, sin que nadie la escuchara... !!como siempre había sido!!
Las lágrimas inundaron sus ojos y el llanto la ahogó sin remedio.
Sola como siempre..., sin consuelo...
No tuvo fuerzas para salir de allí.
Pero con el paso de las horas los gemidos fueron cesando y el alma, extenuada, se calmó.
Ya no quería creer, ya no quería sentir, ya no quería soñar...
Y fue entonces cuando sus dedos notaron el contacto de algo extraño sobre la cama, justamente allí, a su lado... Parecía una carta...
Abrió el sobre con manos temblorosas y....
¡!!Sus ojos no daban crédito!!! ¡!!El corazón estaba a punto de estallar!!!

Decía así...:

¿Quieres que viajemos juntos para siempre?
Ven, apoya la cabeza en mí pecho y cierra los ojos...
No pienses nada..., tan sólo sueña...
Siénteme sin miedo, y no me perderás jamás...

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