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Varias historias de personas mayores, jóvenes supervivientes de la posguerra, que contaban historias sobre base militares alemanas durante la guerra civil española. Bien pues esta historia comienza cuando Juan, un joven muchacho de 20 años, esperaba a su mejor amigo Antonio, habían quedado para pasar la noche en el bar como de costumbre.

Llegaban ya las 23:30 de la noche y Antonio no aparecía, entonces fue cuando decidió llamarlo...en ese preciso instante apareció por la esquina de la calle, parecía un poco alterado como pocas veces había visto, y al disponerse Juan a saludarlo este le corto la palabra diciendo:
Juan tengo que enseñarte una cosa, si no, no me vas a creer...
Oye, tranquilo dime lo que te pasa dijo juan ya un poco alterado.
No, no tienes que verlo sígueme.
Salieron del pueblo por una vieja carretera (que siempre se conoció pero nunca pararon a pensar de que sirvió) andando por la oscuridad.
Ya perdidas las rojizas luces del pueblo, llegaron a lo que parecía el antiguo cortijo del que siempre se había hablado por su frecuente cambio de dueños.
Ya en habían llegado a la misma puerta del cortijo cuando Juan le volvió a preguntar porque lo había traído allí. Antonio no dijo nada y le tiro de la chaqueta como indicando que le siguiera.
Entraron en el cortijo, y parecía que la ultima familia lo había dejado todo tal cual, las sillas, las mesas...todo el mobiliario estaba intacto.
Antonio siguió andando sin mediar palabra por un largo pasillo que terminaba en una gran puerta metálica. Entraron forzando un candado que tenia.
Entraron en la habitación y en ella no había nada excepto una trampilla en el centro, hay fue cuando Antonio le dijo a Juan todo el misterio que se traía entre manos:
Esto era lo que quería enseñarte Juan, yo lo abrí pero no quise entrar, de hay salia como un olor a podrido...
Juan lo miro extrañado y dándose la vuelta como para largarse de allí dijo:
Mmm, creo que lo mejor sera que nos vayamos...¡oyee! ¡donde vas!...
Mientras Juan le hablaba Antonio ya estaba bajando las escaleras metálicas que conducía a una oscuridad que parecía no tener fin.
Juan se dispuso a seguirle. Bajaron durante unos 8 o 10 minutos hasta que Antonio toco suelo firme, espero a que bajara su amigo, encendió una linterna y se dispusieron a explorar el lugar.
Mientras caminaban por el monótono camino de piedra,al final, vieron lo que parecía ser los bordes de una puertas iluminados por una luz que venia del interior. Aceleraron el paso hasta que se plantaron en frente de esta.
Era una gran puerta metálica y en medio de esta había una cruz gamada, y justo debajo una especie de calavera.
Empujaron la puerta y entraron...fue una visión espantosa.
Aquella sala parecía una especie de laboratorio, en las paredes había capsulas, algunas estaban rotas y otra albergaban en dentro unas criaturas indescriptibles envueltas en un liquido verde, en el centro de la sala había instrumental medico mohoso pese al tiempo que llevarían allí.
Los dos amigos estaban trastornados, pues aquella horrenda visión le impacto, hasta el momento en que escucharon como algo aporreaba la puerta del otro extremo del laboratorio.
Antonio se hizo con un machete que había en lo alto de la mesa, y este le hizo una seña a Juan para largarse de allí. Retrocedieron hasta llegar a la puerta por donde entraron y fue en ese preciso instante cuando la puerta del otro extremo se partió en pedazos y una criatura que los doblaba en tamaño seguida de otras un poco mas pequeñas salían por la puerta.
Sin volver la mirada los jóvenes salieron disparados de allí a todo lo que podían. Detrás de ellos podían escuchar los gritos y los pasos de esa criaturas, que parecían estar alcanzándolos.
Corrieron hasta llegar a la escalera subieron a toda prisa, debajo se escuchaba como se apelotonaban las criaturas. Juan le metía prisa a Antonio para que se diera prisa, hasta que llegaron a la trampilla. Salieron y la cerraron le pusieron varios muebles encima, y salieron a la puerta...allí había un coche aparcado, se acercaron para pedir ayudar, pero no había nadie. Al volverse unos tipos vestidos de negro se le acercaron y los inmovilizaron y se los llevaron en un coche.
Al cabo de unos días Juan despertó y se encontraba en un hospital y estuvo allí hasta que se recuperó.
Cuando salió lo primero que hizo, fue visitar a su amigo Antonio para hablar de lo ocurrido pero se llevo una gran sorpresa al comprobar de que su amigo no se acordaba de nada.
Se lo recordó una y otra vez hasta que decidió llevarlo de nuevo al cortijo para refrescarle la memoria, entraron siguieron por el pasillo y abrió la puerta...otra sorpresa se llevo cuando pudo observar que la trampilla ya no estaba...
Oye Juan volvamos al pueblo no tengo gana de estupideces
Dijo Antonio bostezando y saliendo de allí. Pero Juan siguió allí buscando inútilmente la trampilla, cuando le vino a la memoria aquellas dos personas vestidas de negro, quien serian y por que sabían que estaban allí, serian agentes del gobierno que querían ocultar aquello de la vista de los civiles...seria aquello realmente lo que contaban los mayores sobre aquellas bases militares...
Antonio siguió su vida normalmente, pero Juan acabo sus últimos días en un manicomio donde contaba aquella aterradora historia sobre aquella misteriosa trampilla que nadie creyó. Y así acaba esta historia...verdad ficción, lo que fuera aquello nunca mas se escuchó a nadie mas hablando de aquel aterrador suceso...

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