| Estas escuchando el audiorelato La Visita
Aquel día no me apetecía levantarme, la lluvia golpeando con violencia los cristales de la habitació y los ensordecedores truenos habían logrado despertarme, lo cual no era tarea fácil, y parecían invitarme a permanecer en la cama. Con la mañana ya avanzada y mientras planeaba alguna escusa convincente para ofrecer al día siguiente a mi arisco pero crédulo jefe bajé de un salto del que en otra hora fuera lecho matrimonial, No¡¡ grité aterrorizado - venciendo definitivamente al sueño; me había levantado con el pie izquierdo, y eso quebrantaba todas las normas de mi única fe reconocida, la superstición...
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