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portada-fantasma-julio-cesarEspíritus en pena de hombres poderosos

Muchos son los emperadores romanos cuyos fantasmas aún permanecen anclados al mundo de los vivos, atravesando los siglos en la soledad y el silencio de la muerte. Unos penan como castigo a su maldad, otros porque no se perdonan a sí mismos algo que hicieron o cosas que no hicieron, otros porque quedaron con una pena o un deseo pendiente, y algunos por causas poco claras. El monstruoso y demencial Calígula, el bondadoso Antonino Pío, el reflexivo Marco Aurelio o el abnegado Otón, estos son solo algunos de los diecinueve emperadores cuyos espíritus permanecen encadenados a nuestro mundo, teniendo detrás de sí historias que no dejan a nadie indiferente, y que aquí les presentamos de manera resumida.

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Julio César (100 a.C. - 44 a.C. )

julio-cesarJulio César nunca fue emperador en sentido formal ya que el Senado Romano jamás lo reconoció, sin embargo fue jefe de facto de la República Romana, y el uso de "césar" como título imperial se da a partir de su persona aunque después de su muerte. Su asesinato es uno de los más famosos magnicidios de la historia, y fue el producto de la conspiración entre Bruto, Casio y Casca, miembros de la alta sociedad a los que Julio César, a través de sus leyes, les había quitado injustos privilegios económicos, por lo que estos, en nombre de unas supuestas "libertades", le dieron muerte el año 44 a.C., en la Curia del Teatro de Pompeyo (ahí se reunía el Senado), tal y como describe el historiador Suetonio en su obra Los doce Césares: ‹‹En cuanto se sentó, le rodearon los conspiradores con pretexto de saludarle; en el acto Cimber Telio, que se había encargado de comenzar, acercósele como para dirigirle un ruego; mas negándose a escucharle e indicando con el gesto que dejara su petición para otro momento, le cogió de la toga por ambos hombros, y mientras exclamaba César: "¡Esto es violencia!", uno de los Casca, que se encontraba a su espalda, lo hirió algo más abajo de la garganta. Cogióle César el brazo, se lo atravesó con el punzón y quiso levantarse, pero un nuevo golpe le detuvo. Viendo entonces puñales levantados por todas partes, envolviese la cabeza en la toga y bajóse con la mano izquierda los paños sobre las piernas, a fin de caer más noblemente, manteniendo oculta la parte inferior del cuerpo. Recibió veintitrés heridas, y sólo a la primera lanzó un gemido, sin pronunciar ni una palabra.››. Tras morir César, su espíritu no tuvo paz, y según contó el astrólogo y ocultista John Dee a William Shakespeare, se le apareció a Marco Junio Bruto, el más conocido de sus asesinos: "vos debes verme en el Philippi", dijo César a Bruto antes de desvanecerse.

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Augusto (63 a.C. - 14 d.C.)

augusto

La leyenda del fantasma de Augusto parte de una versión diferente de su muerte; a saber, que no murió de forma natural, sino por haber comido higos envenenados que le dio Livia Drusila, su tercera esposa, quien supuestamente temía que Augusto reemplazase a Tiberio (hijo suyo con Augusto), dándole el poder a otro heredero. Así, Augusto fallece el 14 d.C. en la ciudad de Nola, al sur de Italia, sitio al cual había ido para visitar la tumba de su padre, sin saber que allí también descansarían sus restos, y que su alma vagaría por siglos, como una silueta de pálida luz espectral entre las ruinas del viejo anfiteatro y del templo que construyeron en su honor.

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Tiberio (42 a.C.-37 d.C.)

tiberioSiendo viejo, en el 26 d.C., Tiberio se retira a la isla de Capri y, cansado de sobrellevar la responsabilidad del gobierno, cede las tareas administrativas a Sejano, jefe de la Guardia Pretoriana. En su retiro, Tiberio se entrega a las más delirantes y aberrantes perversiones: necrofilia, zoofilia, orgías con hombres, mujeres, niñas y niños, etcétera... Por ejemplo, el historiador Suetonio cuenta que Tiberio nadaba en una piscina como vino al mundo, y que allí buceaban niñitos vestidos de peces, que se encargaban, entre otras cosas, de morderlo en zonas indebidas... Esto es importante para entender por qué su espectro fue condenado a penar por tanto tiempo, ya que era un depravado, pero también un monstruo cruel que gozaba de empujar personas desde los acantilados, que mandó a violar a una niña de once años para poder condenarla a muerte (no podían ejecutar a vírgenes), y que hizo suicidarse a Malonia, la bella hija virgen del senador Marco Sexto, ya que ésta prefirió quitarse la vida antes que yacer con "ese viejo sucio y repugnante". Finalmente, las atrocidades de Tiberio cesaron cuando Calígula, ansioso de tomar el poder, lo mandó a asfixiar: desde entonces, su espíritu maldito ha sido visto entre las ruinas de la Villa Jovis, que fuera en vida su lugar de retiro en la isla Capri.

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Calígula (12 - 41 d.C.)

Calígula aún es recordado como uno de los más despreciables gobernantes que ha tenido Roma. Arrogante y demente, desenterró la tumba de Alejandro Magno para usar su coraza, decapitó estatuas de dioses griegos para reemplazarles las cabezas con esculturas de su cabeza, prohibió toda estatua que no fuera de él, y realizó numerosísimas atrocidades y depravaciones como: comer y tener sexo mientras torturaban a presos; tener relaciones con tres de sus hermanas y abrirle el vientre a una de las tres solo para ver cómo era el bebé; forzar a todas las mujeres de la alta sociedad a competir prostituyéndose; realizar orgías bisexuales y pedófilas, además de actos de zoofilia, sadismo y otro tipo de desviaciones; ponerse a sí mismo como heredero en los testamentos de personas adineradas que después mandaba a matar; etcétera.

Caligula

Fue el monstruo descrito el que mandó a matar a Tiberio para apoderarse del gobierno, pero sus excesos finalmente agotaron la paciencia de muchos, y su final llegó a manos de miembros de la Guardia Pretoriana, en un secreto pasaje subterráneo por el cual se desplazaba de regreso a un palacio después de una función teatral. Una vez muerto Calígula, su cadáver fue llevado en secreto a los Jardines de Lamia, donde lo quemaron (sin reducirlo a cenizas) en una pira y después lo enterraron, cubriéndolo con césped. Desde entonces su espíritu, tan perverso como fuera en vida, no dejó de aterrorizar a los guardias, haciendo espantosos ruidos por la noche. Según se cuenta, tan contundentes eran las manifestaciones que, las hermanas suyas que aún vivían, lo mandaron a desenterrar, lo quemaron hasta reducirlo a puras cenizas, y sepultaron las cenizas. Gracias a eso las manifestaciones en los Jardines de Lamia cesaron, pero se cuenta que aún hoy en día su espectro errante, en el pasillo donde fue asesinado, todavía se manifiesta.

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Claudio (10 a.C. - 54 d.C.)

claudioSe cuenta que Claudio presenció la muerte de Calígula pero se ocultó para que no lo maten también a él, que en vida se había mostrado favorable al emperador, muy probablemente a fin de conservar su existencia... Tras presenciar el asesinato del monstruo y seguir con vida, Claudio fue nombrado sucesor de Calígula por quienes deseaban vengar su muerte. Su gobierno no estuvo plagado de toda la perversión y la crueldad que caracterizaron a Calígula, pero las intrigas estuvieron a la orden del día, al punto de que Mesalina, bruja (practicaba magia negra) y tercera esposa suya, fue ejecutada por tramar una conspiración en su contra, aunque Agripina la Menor, su siguiente y última esposa, consiguió envenenarlo en un banquete, a fin de que su hijo (el temido Nerón) se hiciese con el gobierno de Roma. Una vez muerto, Claudio se transformó en un fantasma errante, que vaga por las calles de Roma, atravesando los siglos como un espectador silencioso.

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Nerón (37-68 d.C.)

neronNerón, aludido en el Apocalipsis de San Juan como el "666" según muchos intérpretes, fue el último exponente de la Dinastía Julio-Claudia, y su legado de sangre y terror aún es recordado. Caracterizado por una maldad que no se paraba ni ante la gratitud, Nerón mandó a matar a su propia madre, pese a que ésta le había ayudado a deshacerse de Claudio para conseguir el poder... También acabó con su esposa Octavia para casarse con Popea, envenenó a su hermano por miedo a que le usurpase el trono, asesinó a una tía para quitarle sus riquezas, y ejecutó, guiado por la paranoia, a centenares de militares, aristócratas y políticos. Pero lo que más fama le dio fue su ensañamiento con los cristianos: fue bajo su reinado que murieron Pedro, Pablo, y los miles de cristianos que hizo morir devorados por los leones o crucificados, utilizando después los cadáveres como antorchas humanas para iluminar los jardines de su palacio... Por último, fue Nerón quien hizo quemar Roma (culpando a los cristianos), solamente para reconstruirla de tal forma que se viera más bella. Sin embargo, todos sus crímenes acabaron pasándole la factura, y el Senado Romano mandó a apresarlo y ejecutarlo, pero Nerón escapó a una villa en las afueras de Roma, donde se suicidó para evitar la deshonra de ser asesinado, cosa que ya veía como inevitable. Después de la muerte de Nerón, Acté, una ex amante suya, obtiene permiso para realizar un funeral y enterrarlo. Tras pocos años del entierro, el erudito Cayo Fanio continuaba trabajando en su obra sobre el gobierno de Nerón, esencialmente enfocada en las atrocidades cometidas. Cayo ya tenía escritos tres volúmenes, pero en cierta noche, mientras trabajaba en el siguiente volumen, siente una presencia, se voltea y ve que allí, parado y mirándolo, está el fantasma de Nerón, que con toda calma se acerca a la mesa de trabajo, toma el primer volumen de la obra sobre sus crímenes, lo revisa larga y pacientemente, y después hace lo mismo con los otros dos volúmenes, para finalmente desvanecerse sin decir nada... ¿Estaba Nerón molesto? Al parecer sí, a pesar de la calma mostrada, puesto que, si bien Cayo dejó de escribir su obra para no molestar al espíritu de Nerón, murió poco tiempo después de su experiencia sobrenatural, al parecer por causas que todavía se desconocen... Además de la historia expuesta, también se cuenta que, en lo que actualmente es la Iglesia de Santa María del Popolo, hubo alguna vez un espléndido nogal bajo el cual yacían los restos de Nerón. En los alrededores del nogal, el espíritu de Nerón estuvo manifestándose durante siglos, hasta que en 1099 la gente solicitó ayuda a la Iglesia, y el papa Pascual II ordenó tres días de oración y ayuno, en los cuales supuestamente se le apareció la Virgen María, diciéndole que, en el tercer domingo después del periodo de ayuno y oración, fuera a donde estaba enterrado Nerón, cortara el nogal, desenterrara los huesos, quemará los huesos y el árbol cortado hasta reducir ambas cosas a cenizas, y tirara finalmente esas cenizas al río Tíber... Todo lo que la Virgen indicó, Pascual II lo hizo, y desde allí en adelante el fantasma de Nerón dejó de manifestarse, o al menos eso dicen...

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Galba (3 a.C.-69 d.C.)

galbaDespués de que Nerón se suicidara, llegó al poder Galba, un hombre de avanzada edad que no mostró la maldad de quienes le precedieron, pero hizo cosas que disgustaron a los poderosos y determinaron su muerte: no dio los donativos correspondientes a los pretorianos, elevó mucho los impuestos, puso a muchos conocidos en cargos de confianza, etcétera... Todo lo anterior produjo varias insurrecciones militares, hasta que finalmente lo derrocaron y lo degollaron cerca del Lago Curcio, donde todavía se cuenta que aparece su espectro.

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Otón (32-69 d.C.)

otonMarco Salvio Otón gobernó apenas por tres meses, pero demostró sabiduría e integridad moral, particularmente en lo que respecta a su muerte. Para empezar, Otón había tomado el poder porque se lo habían dado en la rebelión que sacó a Galba y que él mismo promovió, y continuó aún en el poder, a causa de lo cual tuvo que dirigir una batalla contra las legiones romanas de Germania, que estaban siendo dirigidas por Vitelio y se encaminaban hacia Roma... El punto decisivo fue que, en un contexto de divergencias del mando militar sobre las decisiones a tomar, Otón tomó una resolución tan apresurada que se vio en una situación donde la guerra civil era algo que podría desatarse, y su muerte una posible forma de evitarlo. "Es mucho más justo morir uno por todos que todos por uno", dijo Otón, antes de retirarse a su tienda para descansar unas horas, levantarse y, con los primeros rayos del sol, tomar una daga y clavársela noblemente en el corazón, todo a fin de preservar la paz de La República... Según cuentan, tan grande fue la admiración que el heroico suicidio despertó en los soldados, que muchos de ellos se lanzaron al fuego (para acompañar a su líder y seguir su ejemplo) durante la cremación efectuada en la ceremonia funeraria. Ahora bien, en muchas tradiciones esotéricas se dice que los suicidas, sin importar la nobleza de su causa, son condenados a permanecer como fantasmas tras su muerte, por un tiempo que puede ser de unos cuantos años, o de muchas décadas: en el caso de Otón, dicen que todavía, en las cercanías de la Iglesia de Santa María Nascente dentro de Brescello, su fantasma se manifiesta de cuando en cuando...

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Vitelio (15-69 d.C.)

vitelioHabiéndose suicidado Otón, para Vitelio fue fácil triunfar en la Batalla de Bedriacum, tras lo cual llegó a Roma y tomó el poder por ocho meses, en los cuales, si bien no abundaron las atrocidades, sí abundó la ineficiencia administrativa de este hombre de mediana edad, negligente y amante de la comida y la bebida... Aprovechando la irresponsabilidad de Vitelio, las Legiones del Este y del Danubio se revelaron y nombraron emperador a Vespasiano; entonces Vitelio, abandonado por sus partidarios, intentó renunciar, pero algunos soldados lo impidieron, capturándolo, ejecutándolo, y arrojándolo por las Escaleras Gemonias de Roma, donde se cree que aún pena su fantasma. Después de Vitelio el poder fue tomado por Vespasiano, que fundó una nueva dinastía y ejerció un buen gobierno, pero no nos detendremos en su historia porque su espíritu no se quedó en esta Tierra a modo de fantasma.

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Tito (39-81 d.C.)

titoHijo de Vespasiano, Tito comenzó a gobernar con todo lo que su padre había construido; sin embargo, tanto él como muchas personas de la época y algunos de quienes actualmente creen en el poder de la brujería, pensaron que había sido el blanco de alguna siniestra campaña de magia negra, ya que su gobierno tuvo la marca de la desgracia, no por ineficiencia suya, por maldad o por vicio, sino por una inquietante serie de calamidades... En efecto, apenas pasados dos meses de su ascenso al poder, el volcán Vesubio hizo erupción y sepultó a Pompeya y Herculano; tiempo después, en Roma se dio un enorme incendio y tras el incendio vino una plaga; y finalmente, el propio Tito murió por unas fiebres misteriosas, creyendo que su enfermedad era la consecuencia de tener el disfavor de los dioses... Tras haber muerto, el espíritu de Tito se quedó penando en los alrededores del Coliseo inaugurado por él y comenzado por su padre, y aún hoy en día se cree que vaga por allí, quizá anhelando la gloria que le arrebató lo que para él fue una amarga causalidad sobrenatural enmascarada de casualidad natural.

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Domiciano (51-96 d.C.)

domicianoDomiciano no había ejercido ninguna responsabilidad de administración estatal hasta que murió su hermano Tito y él tomó el poder. Los historiadores lo describen como un sujeto propenso a la manipulación maléfica y a la envidia, fanático de cuestiones ligadas al misterio, particularmente la Astrología, la Magia Negra y las profecías. Por esto, muchos creen que pudo haber estado detrás de las misteriosas fiebres de su hermano, ya que los envenenamientos de cierto tipo participaban de lo que en aquel entonces se comprendía dentro de la brujería. Al llegar al poder, Domiciano se convirtió en un tirano cruel, que permaneció por quince años hasta que murió asesinado, presa de una conjura que él mismo había previsto en un sueño, y que en cierto modo había contribuido a convertir en realidad ―son las llamadas "profecías autocumplidas", en que el sujeto, consciente o inconscientemente, actúa de un modo que tiende a volver reales sus expectativas, aunque estas manifiesten una realidad que se teme―; en el sueño referido, aparecía Minerva (diosa de la sabiduría) y le decía que Jupiter (equivalente romano de Zeus) la había desarmado, y que ya no podía protegerlo más. Murió al mediodía, tal y como describe el historiador Suetonio: ‹‹He aquí lo que se supo acerca de esta conjuración y de la manera cómo pereció Domiciano. No sabiendo los conjurados dónde ni cómo lo atacarían, si en la mesa o en el baño, Esteban, intendente de Domitila, acusado entonces de malversación, les ofreció sus consejos y su brazo. Para evitar sospechas, fingió tener una herida en el brazo izquierdo, y lo llevó durante muchos días rodeado de lana y vendajes. Llegado el momento, ocultó en él un puñal, e hizo pedir una audiencia al emperador para denunciarle una conspiración. Introducido en su cámara, mientras Domiciano leía con espanto el escrito que acababa de entregarle, lo hirió en el bajo vientre. Herido el emperador, trató de defenderse, cuando Clodiano, legionario distinguido, Máximo, liberto de Partenio, Saturio, decurión de los cubicularios, y algunos gladiadores, cayeron sobre él y le dieron siete puñaladas.››. Según la leyenda, el espíritu de Domiciano todavía deambula en Roma, dentro de los alrededores de las ruinas del templo de Minerva, diosa que era su deidad preferida cuando estaba vivo, y que al parecer aún lo es ahora que ya no vive...

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Nerva (30-98 d.C.)

nervaEl buen Nerva sucedió a Domiciano con la aprobación del Senado Romano y de la Guardia Pretoriana, pero sólo gobernó durante quince meses y en un contexto de graves dificultades económicas y políticas. Su gran frustración fue la de no poder, en gran parte por falta de tiempo, estabilizar el Imperio Romano, que no había tenido nada bueno en la figura excéntrica y abusiva de Domiciano. Tuvo que salir pronto porque El Ejército lo forzó a dejar el poder en manos de Trajano; poco después, se dice que falleció "misteriosamente" (cosa común ya que en ese entonces la Medicina estaba poco avanzada), y que desde entonces su alma deambula por los Jardines de Salustio en Roma, pues fue allí donde la muerte lo visitó, muy probablemente en medio de una mezcla de angustia y culpa por no haber podido dejar una huella duradera, pese a que, en la memoria de los historiadores, se le ve como el primero de los "cinco emperadores buenos" (Nerva, Trajano, Adriano, Antonino Pío y Marco Aurelio). En cuanto a Trajano (53-117 d.C.), de él no se dirá mucho porque nunca se vio su fantasma, así que basta con acotar que, durante su reinado, Roma alcanzó la cúspide de su expansión política y geográfica, gracias a una serie de magníficas campañas militares.

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Adriano (76-138 d.C.)

adrianoAdriano fue uno de los mejores emperadores que Roma ha tenido, pues durante su reinado hubo paz en el imperio, y un gran progreso económico, artístico y cultural, ya que pensó que lo mejor no era arriesgarse y expandir los límites de sus dominios, sino más bien consolidarlos y mejorar las condiciones de vida y el funcionamiento de los servicios e instituciones en las diversas zonas del imperio. Vinculada a los fines que persiguió Adriano durante su gobierno, estuvo su afición por viajar, al punto de que la posteridad lo conocería como "el emperador viajero". Así, en uno de esos viajes se encontró con Antínoo, un joven de gran belleza física, al cual adoptó y transformó, según se dice, en su amante... Realmente Adriano amaba a Antínoo, y se cuenta que incluso, en uno de sus viajes a Egipto, compró (a gran precio...) la fórmula de un hechizo (Adriano adoraba la magia, la Astrología y demás cuestiones esotéricas) para obtener el amor eterno de otro hombre. Naturalmente aplicó la fórmula a Adriano, pero lo hizo mal, y algunas fuentes especulan que, al menos para el emperador, esa aplicación errada pudo estar implicada en la muerte de Antínoo en el río Nilo, donde supuestamente se ahogó. Lo importante de todo esto, en relación a la leyenda del fantasma de Adriano, es que éste habría sentido gran culpa por considerar que en alguna medida había sido responsable por la muerte de Antínoo, al cual llegó a deificar una vez muerto... De ese modo, cuando Adriano falleció a los 62 años por un paro cardíaco, no pasó al cielo, al infierno o a cualquier otro sitio distinto de la Tierra: se quedó, o al menos eso dicen, penando en la Villa Adriana, lamentándose por la muerte de Antínoo, y quizá así permanezca hasta que no se perdone a sí mismo.

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Antonino Pío (86-161 d.C.)

antonino-pioAntonino fue un emperador bondadoso, justo y sensible (favoreció a los pobres, protegió a las mujeres y a los esclavos), tal y como se desprende de la forma en que lo describe la Enciclopedia Británica en su edición de 1911: ‹‹Antonino Pío ascendió al trono con amable disposición, amplia experiencia, buena formación, gran inteligencia y sincero deseo de lograr el bienestar de sus súbditos. En lugar de saquear el tesoro en su propio beneficio, Antonio Pío lo vacío, sí, pero para apoyar económicamente a los ciudadanos de provincias y ciudades, ejerciendo en todas las provincias una rígida economía. Rechazó con destreza las conspiraciones que se urdieron en su contra haciendo gala después de su clemencia. En lugar de perseguir a los cristianos, les protegió con firmeza a lo largo del Imperio››. Ahora, y pese a que su gobierno se caracterizó por el progreso intelectual, artístico, cultural y social, hubo un gran descuido de la seguridad militar frente a los enemigos barbaros, ya que el noble emperador, a juicio del historiador Iván Lissner, "vivió con la cabeza en las nubes cuando se trató de asuntos externos". ¿Por qué esto importa tanto en relación a la leyenda de su fantasma? Sencillamente porque, después de morir de fiebres, su espíritu estuvo merodeando por Lorium (zona en la cual falleció), y aún se cuenta que sigue penando, todo por el remordimiento que tuvo al darse cuenta, ya demasiado tarde, de que su ingenua pasividad frente a los bárbaros fue en gran parte lo que marcó el inicio del fin del Imperio Romano, que habría podido durar mucho más si él hubiese actuado a tiempo. "Aequanimitas" (ecuanimidad), dijo el emperador Antonio Pío antes de morir, sin saber que su propia conciencia no le dejaría descansar en el más allá...

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Marco Aurelio (121-180 d.C.)

marco-aurelioMarco Aurelio fue un emperador de distinguida sabiduría e inteligencia; conocido como "el emperador filósofo", este estoico creó reformas legales que promovieron la justicia social, la protección de los débiles y la disminución de los abusos de poder. Por otro lado, Marco Aurelio tuvo que hacer frente a una época convulsionada en materia de política exterior, ya que las invasiones se presentaron por varios frentes del imperio, aunque él supo responder con éxito ante tales adversidades. Su gran desacierto, y es por esto que los historiadores suelen criticarlo, fue el haber elegido a su hijo Cómodo (un pésimo emperador) como sucesor. Dicen que ese error fue lo que le produjo una profunda culpabilidad después de muerto, y que esa culpabilidad lo ha tenido penando por siglos en lo que antes era la ciudad de Vindobona (ahí murió) y ahora es Viena. Al respecto, resulta muy curioso e irónico considerar lo que Marco Aurelio, en caso de ser verdad la leyenda de su fantasma, habría escrito con cierta ("cierta", porque en algunos puntos de su reflexión acertó indudablemente) ingenuidad a cerca de la muerte: ‹‹Vivimos por un instante, sólo para caer en el completo olvido y el vacío infinito de tiempo de esta parte de nuestra existencia (...).La vida del hombre es una simple duración, un punto en el tiempo, su contenido una corriente de distancia, la composición del cuerpo propensa a la descomposición, el alma un vórtice, la fortuna incalculable y la fama incierta. Las cosas del cuerpo son como un río y las cosas del alma como un sueño de vapor, la vida es una guerra y la fama después de la muerte, solo olvido. Todo lo existente se desintegra y todo lo creado por la naturaleza está destinado a morir (...). Los deseos conducen a la permanente preocupación y decepción, ya que todo lo que se desea de este mundo es miserable y corrupto.››

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Cómodo (161-192 d.C.)

comodoCómodo fue un emperador megalómano (rebautizó a Roma como "Colonia Commodiana" después de un incendio), paranoico, cruel, vicioso e irresponsable a la hora de ejercer el poder. Dión Casio, historiador que vivió en la época de este emperador, lo describe con estas palabras: ‹‹Cómodo no es de naturaleza malvada; pero, por el contrario, es el hombre menos honesto que jamás ha vivido. Su gran simplicidad, unida a su cobardía, lo han hecho ser esclavo de sus compañeros. Las malas influencias le han hecho desviarse del camino del buen hacer y, al principio por su ignorancia y al final por la creación de una segunda naturaleza, han hecho que sus actos crueles y lujuriosos se hayan convertido en un hábito.›› Así, esa "segunda naturaleza" que en última instancia surgió en Cómodo, lo hizo, junto a su paranoia, reaccionar a los intentos que hubo de asesinarle con algo realmente delirante: ejecuciones sistemáticas, que no requerían de evidencias sino que se satisfacían con meras sospechas suyas, ejecuciones que no estaban encaminadas a castigar crímenes, sino a sembrar el terror de manera generalizada, todo a fin de que nadie osase intentar asesinarlo. Pero todos los excesos de Cómodo tuvieron sus consecuencias naturales, y el Senado y la Guardia Pretoriana perdieron la paciencia y, en una rencorosa y justa resolución, lo hicieron envenenar y ahorcar. Su cadáver fue colocado en el Mausoleo de Adriano, donde todavía se cuenta que merodea su espíritu maldito, seguramente como forma de castigo a tanta injusticia, crueldad e irresponsabilidad.

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Pértinax (126-193 d.C.)

pertinaxEl gobierno de Pértinax apenas duró 86 días. Durante ese breve periodo, Pértinax intentó retomar la mesura y el orden de Marco Aurelio, e introdujo un conjunto de reformas económicas y militares; sin embargo, las reformas militares enojaron a la Guardia Pretoriana, que se había acostumbrado a recibir muchos privilegios y a descuidar impunemente el buen cumplimiento de sus deberes. Ocurrió así que los pretorianos esperaban una determinada compensación económica, pero Pértinax les dio solo la mitad e intentó disciplinarlos, obteniendo como resultado que, el 28 de marzo del año 193, trescientos pretorianos rebeldes ingresasen a su palacio, donde los cobardes guardias no presentaron oposición, el mensajero Leto (enviado para calmarlos) lo traicionó y se les unió, y finalmente, cuando él mismo intentó razonar con los encaprichados traidores, fue golpeado por un soldado y posteriormente asesinado por varios pretorianos enardecidos. Después de muerto, se cuenta que Pértinax no tuvo paz, y que su fantasma quedó penando en el palacio imperial, presa del anhelo no satisfecho de haber reformado al Imperio Romano, demasiado corrupto para la época en que asumió el poder...

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Didio Juliano (133-193 d.C.)

Didius-JulianusUna vez que Pértinax estaba muerto, los despreciables pretorianos, que solo buscaban dinero para nadar en lujos, comodidades y placeres, no eligieron a uno de ellos para tomar el mando del Imperio Romano, sino que subastaron el gobierno a quien estuviese dispuesto a darles una mejor compensación económica. El mejor postor resultó ser el senador Didio Juliano, que ofreció veinticinco mil sestercios (más de cinco veces el salario anual promedio de un obrero...) a cada miembro de la Guardia Pretoriana. Sin embargo, Didio salió perdiendo, ya que no todos los militares romanos eran tan corrompidos como los pretorianos rebeldes, y así muchos generales se negaron a reconocer su autoridad, y uno de ellos fue Septimio Severo, que avanzó hasta Roma, forzó a los pretorianos a desconocer la autoridad inmoralmente cedida a Didio Juliano, e instauró una dictadura militar en que se ejecutaron senadores corruptos, se disciplinó a los pretorianos, se aseguró la situación con respecto a los enemigos externos del Imperio Romano, y se recobró el orden interno que la corrupción, el vicio y la irresponsabilidad habían echado abajo. En cuanto a Didio Juliano, no solamente que perdió una inmensa fortuna para nada, sino que, para colmo, fue asesinado por uno de sus guardias, por orden del dictador Septimio Severo. Según cuenta el historiador Dión Casio, antes de morir Didio exclamó con angustia y desesperación: "¡Pero, ¿qué he hecho mal?, ¿a quién he matado?!". No hubo piedad, el puñal del pretoriano traspasó la carne del senador, que se hundió en las sombras sin querer morir, cosa que quizá tuvo algo que ver en el hecho de que su fantasma, según cuentan, aún esté penando en los alrededores del sitio en que fue asesinado.

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